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Un poco de historia

El término minimalista proviene de la palabra inglesa minimalist, que significa minimista, es decir, que utiliza lo mínimo. El término surgió en los años 30, cuando el arquitecto alemán Ludwig Mies Van der Rohe elaboró sus ideas sobre la pureza de formas en la Escuela de Arte y Diseño de la Bauhaus. No fue hasta finales de los años 60 cuando Van der Rohe lanzó su manifiesto en el que apostó por las líneas puras y sencillas, y en el que incluyó el lema de “menos es más”. Este estilo see presenta en contraposición al colorido estilo pop art. Es un estilo sencillo, ideal para las personas que no quieren recargar mucho la decoración.

¿Qué es?

El estilo minimalista es un estilo decorativo que se basa en introducir el menor número posible de elementos para decorar una casa, de ahí el dicho “menos es más”

Menos es más, la máxima esencial del estilo minimalista. En su acepción más general el término minimalista se refiere a aquello que ha sido reducido a lo esencial y tan sólo muestra lo más sencillo y puro, y ha dejado fuera todos los elementos sobrantes. El estilo minimalista es una corriente de diseño en la que la presencia de muebles o artículos decorativos se reduce al máximo. Líneas puras y sencillas. Colores básicos. Tejidos naturales. Estas son las principales características de una casa de estilo minimalista, un diseño muy influenciado por el diseño tradicional japonés, donde normalmente apenas hay mobiliario en las habitaciones.

Materiales y colores

En cuanto a los materiales que no deben faltar en nuestra casa de estilo minimalista, debemos destacar el cemento, el hierro y el vidrio. Materiales rotundos, que nos recuerdan un poco al estilo industrial y que en este caso estarán presentes tanto en el interior como en el exterior de la casa. En la fachada de nuestra casa de estilo minimalista, los grandes ventanales serán los protagonistas, junto con las puertas acristaladas y paredes lisas de hormigón o acero.

También habrá a una importante presencia de la madera, tanto en el suelo como en los muebles, que combinaremos con el cemento, el acero y el cristal. Esto le conferirá a nuestro espacio minimalista un aspecto sobrio, a la par que elegante y limpio. Los tejidos que predominan en el estilo minimalista son siempre naturales: algodón, lana, lino… normalmente los cojines, cortinas, edredones o sábanas no tendrán estampados y serán telas lisas.

 

En cuanto a los colores, destacamos el blanco, junto con todas sus tonalidades. El blanco es el protagonista absoluto de nuestros espacios minimalistas y debe estar muy presente. Eso no significa que no pueda haber otros colores de suaves tonalidades, pero el blanco no puede faltar. Normalmente domina la monocromía en los espacios minimalistas, pero podemos combinarlos siempre y cuando no perdamos la sensación de unidad. Todo debe combinar para formar un todo. Si el blanco no te convence, prueba con las tonalidades más claras de gris, ¡una apuesta segura!.

Los espacios minimalistas

En nuestro salón minimalista apenas habrá muebles. Debemos tener sólo lo fundamental. Una mesa grande de comedor de cristal, un sofá de formas rectas, una mesa de centro y otra para la televisión. Estos pueden ser los básicos de nuestro salón minimalista. La decoración será escasa y si la hay, no debe romper con el estilo. Basta con una escultura de cristal o de acero para darle un pequeño toque o personalizar nuestro entorno. Lo importante es el disponer de mucho espacio y el sentido de unidad.

Para la iluminación, nada mejor que la natural pero si no disponemos de amplios ventanales siempre podemos poner varios puntos de luz blanca para resaltar los elementos del salón.

En el dormitorio minimalista, de nuevo predomina la sencillez y la ausencia de formas sinuosas. Son ideales los futones, las camas tradicionales japonesas. Los materiales, siempre naturales. Sencillas mesillas de noche, sobre las que colocaremos lámparas de formas rectas o cilíndricas… Las paredes y los suelos deben estar despejados, así que os sugerimos que no abuséis de las alfombras, una grande a los pies de la cama será más que suficiente.

 

Nuestra cocina minimalista, quizá sea el único espacio donde nos podemos dar ciertas licencias. Aquí abundarán también los colores ligeros, el acero y la madera, que combinarán a la perfección con azulejos blancos e incluso piedra. Las líneas rectas y sobrias son imprescindibles.